jueves, 22 de mayo de 2014

Una coach en crianza se une a "Mamás en la Ciudad"


Empezamos en blog hace 15 días con la idea de tener un espacio donde como mamás pudiéramos desahogarnos, reírnos, compartir experiencias y anécdotas de las cuales hemos aprendido y que pensamos, pueden servir a otras ya sea para reírse si se sienten identificadas, o para saber que hay miles de maneras de hacerlo. Un lugar para identificar que todas tenemos nuestros trucos, descaches y aciertos a la hora de enfrentar la maternidad.


Aunque ha sido una experiencia muy gratificante y sumamente catártica, en el poco tiempo que llevamos ya nos han hecho una solicitud: tener a una voz experta que además de vivencias, tenga un piso teórico y una preparación que nos ayude y guíe a hacerlo mejor.

Por eso desde hoy se une a este grupo la coach en crianza Freda Dueñas. Algunos se preguntarán, ¿qué es un coach? Pues es una persona que se ha formado para motivar y dar técnicas que ayudan a otras a conseguir sus metas, definir su propósito y guiarlos en el camino.

Freda tiene un Fan Page en Facebook bajo en nombre de High Heels Mama, donde escribe reflexiones, consejos, comparte videos, frases, fotos y un sin fin de contenido muy útil y sensible para mamás.

Ahora también compartirá con nosotras su experiencia, estará abierta a contestar preguntas y ayudarlas con sus inquietudes. De  esta manera le damos la bienvenida a Freda y las dejo con su primera entrada, donde nos habla de la celebración de ser mujer.      




Soy Freda Dueñas, una mujer de 35 años que encontró su pasión cuando su ombligo se hinchó, coach ontológica certificada, experta en parenting, feliz de ser mamá de Lourdes y Paz.

Estoy lista para acompañarlas, contenerlas, contarles sobre la crianza y abrir un espacio en el que juntas podamos reír y llorar, asustarnos y acompañarnos,  y sobre todo que celebremos.

Nunca pensé que llegaría a cambiar mi vida de tal manera: priorizar una arenera en una mañana o leer un libro sobre la educación en la primera infancia por encima de las revistas de actualidad, tampoco imaginé que dejaría a un lado mi profesión, mucho menos pensé que cambiaría mi manera de vivir la vida, lo que me mueve y me hace vibrar.

Celebro ser mamá, celebro el significado y honor que le hago a ser mujer, a permitirme apasionarme por las emociones y ser YO, sin títulos de sobra, sin expectativas que llenen mi ego.

Tal vez lo más significativo ha sido permitirme declararme aprendiz, todos los días aprender a ser mejor persona, intentar darles lo mejor de mi a mi familia y estar para mis hijas de la mejor manera, así eso en algunas ocasiones signifique estar desde la distancia. Permitirles experienciar, verlas “caer” y estar ahí…
 siendo su cómplice y su guía.

Celebro con gratitud la oportunidad de vivir el amor incondicional, celebro tener dos motores de energía y alegría que me motivan a no parar nunca, saber que se vale intentar las cosas una y otra vez...

He aprendido a permitirme el error, lucho contra emociones como la culpa o la frustración porque se que me alejan del disfrute y por qué no decirlo, de darles a mis hijas las herramientas más acertadas para este viaje que se llama vida.

Si sientes que nos parecemos en algo, que las dudas y miedos te rondan por las noches, que la culpa te hace llorar en silencio, que compartes de alguna manera estas emociones, que has llorado de alegría y de amor, que has suspirado y reído a la vez...¡bienvenida!, ya somos dos, porque antes de ser mamás fuimos, somos y seremos mujeres.


                   https://www.facebook.com/FredaDuenasCoach?fref=ts
fredaduenas@gmail.com

Fue una preclamsia llamada Milagro



Hipertensión arterial 150/90, proteína en la orina, retención de líquidos a nivel de todo el cuerpo, edemas en mis piernas, elevación excesiva de peso, y un corazón que se desgarraba de tristeza…. A esta reunión de síntomas los llamó mi ginecólogo SINDROME DE HELLP… una categorización de la preclamsia que se presenta en aproximadamente 1 de cada 1,000 embarazos, donde la mortalidad materna es de 1-24 %, y la perinatal hasta del 40 %. Fue un hecho, tocó la puerta de mi vida y entró sin pedir permiso. Me tomó por sorpresa de una manera silenciosa.

Su causa es desconocida así que como resulta obvio, en medio de mi confusión y aturdimiento pregunté una y mil veces: ¿Por qué? La respuesta del perito en ginecobstetricia fue un escueto “NO SE SABE”.

Con este detallado y minucioso parte medico que hoy les comparto, con el que no tengo intensiones de alarmar ni mucho menos sonar catastrófica, me levanté una mañana soleada en Miami, la capital del sol, con una vista increíble. La bahía de Hallandale me regalaba una hermosa entrada de mar, un cielo azul pintado con nubes platinadas y unos rayos de luz esplendorosos que casi casi me abrazaban …

Era mi semana 36 de embrazado, aproximadamente 252 días en los que no hacía más que planear y fantasear mientras un pequeño angelito llamado Antonella se anidaba dentro de mi dejando huella con cada uno de sus movimiento a los que puse por nombre “pataditas celestiales”. Ese mismo día, el que desde temprano me cobijaba con sus aires de esplendor, se empezó a tornar gris, un gris tan intenso que partió mi vida en dos.




Fui a un control rutinario en la mañana en el que solo esperaba buenas noticias, pero el ginecólogo me recomendó que guardara reposo en casa y que me chequeara la presión día y noche debido a sintomatología que no encontraba normal en mi. Recuerdo que en un papel de receta médica me escribió muy firme, que si en alguna de esas mediciones me pasaba de 120/80 lo llamara de inmediato.

Hacia las 8 de la noche sucedió exactamente lo que podría denominarse un llamado divino, empíreo…sentí esa vocecita interna y melodiosa que me aconsejaba tomarme la presión antes de irme acostar. Fue fácil reconocer que Dios estaba en todo esto, sin ninguna reacción dubitativa me fui a la droguería más cercana para minutos después enterarme de que mi tensión arterial no estaba en el cielo sino en la mismísima exosfera y de la exosfera pasé rápidamente a un quirófano cuando le comenté al doctor por teléfono mi condición de doliente.


Llegué a su consultorio con mi sequito de ángeles (papá, mamá, Gabriel, Rafael y Natanael), el doctor me tomó de manera ágil varias muestras de sangre y en un abrir y cerrar de ojos llegó con cientos de papeles en las manos aturdiéndome con su frase incomprensible: “Tienes Síndrome de Hellp, urgente, hay que desembarazarte”.

No tuve tiempo de modular, calcular, de sopesar, en cuestión de segundos ya estaba en la camilla con un anestesiólogo a mis espaldas clavándome una aguja que no solo traspasaba mi tronco sino mis sueños, mis planes, aquella secuencia lógica que había planeado cuando recibí por primera vez la noticia de que estaba en embarazo: Nos han enseñado desde pequeños que se nace, se crece, se reproduce y se muere; pues bien, mi secuencia en ese entonces era embarazo, contracciones, parto natural, lactancia y bebe feliz. Y sí, hubo bebe feliz gracias a Dios, una ratona inmaculada, perfecta que pesó 2250 gr y midió 44.5 cm, pero quien lo creyera, a mi me había quedado faltando ese estúpido centavo para el peso simplemente porque había perdido el tiempo midiendo mi vida con una plantilla cuadriculada.





Mi embarazo no fue perfecto: Tuve fractura distal de peroné al cuarto mes de embarazo, sufrí de gastritis crónica los primeros tres meses, luego la premlapsia, tuve lactancia interrumpida y todo esto desencadenó en una depresión post parto… pero eso no significaba ni un castigo, ni lo peor de los embarazos, simplemente tenía que pasar por todo esto porque necesitaba un bing bang en mi ser para ponerle punto final a ese elemento con el que suelo cronometrar todo.

Hoy les comparto mi testimonio con un solo propósito, que entiendan que la vida no es perfecta. Permitámonos ser edificaciones antisísmicas, esas que se mecen al ritmo de un temblor para no sufrir daños mayores. Somos mas que materia y forma. Hay que sentir para pensar y no pensar para sentir, estar aquí y ahora .. no alucinemos con el futuro ni nos enjaulemos con el pasado… Mi consejo es: planea, sueña, construye a futuro, pero no hagas de tu vida un caso de factorización, adiós sumas, restas, divisiones y multiplicaciones.

Escríbelo en tu corazón: ante los problemas y adversidades hay un para qué, nunca un por qué.










lunes, 19 de mayo de 2014

Encendemos una vela



Una vela por los 33 niños que murieron calcinados, tragedia que enluta a Colombia, que nos pellizca el alma, que nos duele en el corazón :33 angelitos que se fueron demasiado pronto.

Pensamos en sus familias y lloramos su dolor. Entendemos sus miedos, comprendemos su rabia, deseamos su perdón.
Por todos ellos, encendemos una vela.


Yireth Carolina Molano Manjarrés
Michael Quintero Cantillo
Andrea Carolina Quintero Cantillo
Yerison Terraza Quintero
Cherlis Dayana Terraza Quintero
Breiner José Rocha Torregrosa
Lucas José Rocha Torregrosa
Jesús Bolaño Solís
Vladimir Otero
Belkis Gómez
Charlie Surley Barrios Roa
Selena Urbina Díaz
Claudia Meza Molina
Eylen Fernanda García García
Dana Paola Daza Sierra
Keisi Escobar Martínez
Manuel Johan Hernández Castro
Tahilin Michael Hernández Castro
Marina Yireth De La Hoz
Keiver Erazo Durango
Yelena Patricia Otero Movilla
Kenner Fernández Fontalvo
Luznay De La Cruz Fontalvo
Eylen Bonnet Meza
Luisa Fernanda Tapias
Yesireth Johana De La Hoz
Marina Toncel Arévalo



Una locurita llamada “Hormonas”



Hay cosas que no nos dicen del embarazo. La publicidad lo muestra como algo divino. Muchas mujeres dicen que es el momento de su vida en el que se han sentido más bonitas y felices, Demi Moore posó para Vanity Fair desnuda mostrando orgullosa su panza y algunos hombres manifiestan que no hay nada más sexy que una mujer embarazada.

Pero la verdad, es que no siempre es así. Muchas mujeres se la pasan los primeros meses malucas, verdes, ojerosas y con un sabor en la boca del estomago amargo que les  dibuja  una constante cara de fo.  A otras las caderas se les vuelven anchas rápidamente cual musas  del General: “una libra de cadera no es cadera, dos libras de cadera no es cadera…”, otras se llenan de celulitis, retienen líquido, se sienten pesadas.

Pero los cambios físicos no son nada comparado con la Montaña Rusa emocional que acompaña los 9 meses de gestación. Inn-Maternal, Clasic-Inn-Mommy y Wonder WoMOM nos cuentan 3 episodios de sensibilidad extrema y nos regalan, al final, unos tips para aquellas mujeres que están pasando por eso y piensan que van a morir en el intento.  ¡Una entrada para acompañar a las mujeres que están en embarazo,  hacer reír a  las que lo estuvieron y  animar a las que quieren estarlo!
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Sensibilidad Extrema – Episodio 1:

Por: Inn- Maternal

        Crying Girl - Roy Linchtenstein 

Las personas que más me conocen se ríen de mi porque soy muy llorona. Muchas cosas me conmueven, la música, el cine, el arte, las historias de la gente. Tengo una lágrima asomada en mi ojo todo el tiempo. Si este es mi estado normal, imagínense como fue mi embarazo: Un mar de lágrimas.

Aunque muchas veces agüé ojo, pocas veces lloré de verdad verdad, y cuando digo esto, me refiero a llanto incontenible, con ahogada que no permite el habla, cara roja, ojo hinchado y nariz que parece bolita de navidad. Para mi vergüenza, una de estas veces fue en el trabajo.

Tenía yo un colega en una empresa socia, con el que tenía que mantener una comunicación constante. Asumo que mi inexperiencia en el sector le caía gorda porque desde el principio fue antipático y notaba yo, no se si derivada de mi propia inseguridad, un tono de burla recurrente. Todo lo que decía, escribía, opinaba, le parecía mal. Y yo, que todavía no me sentía pisando un terreno firme, me acomplejaba, me asustaba, me cohibía. (Error: el primero que tiene que comerse el cuento es uno, solo así los demás empiezan a creerte).

Después de varios tropiezos, cosas malucas y momentos incómodos, yo sentí que el personaje me había declarado la guerra. Cada comunicación suya la sentía como una amenaza (error numero dos: No hay que tomarse nada personal), vivía a la defensiva, lista para contraatacar y no dejarme. Trabajaba más, me esforzaba el doble, me cuidaba de cada detalle, no le iba a dar papaya, y bueno, finalmente el señor terminó ayudándome a ser mejor.

Fue así como un buen día, después de ires y venires cibernéticos llenos de insatisfacción de su parte, el susodicho mando un correo con copia a mi jefe, su jefe, y el jefe de su jefe, diciendo que estaba cansado de mi falta de profesionalismo y que no quería volver a recibir correos míos.  Recuerdo que me decía a manera de insulto “niña”.

Leí esas letras, vi los destinatarios y me sentí como ese comercial de un señor que no sabía ingles y cada vez que le hacía preguntas en ese idioma contestaba “a little” haciéndose más y más pequeño. Pero la indignación no fue lo único, ¡OJALÁ! Las cataratas del Niagara parecían pequeñas comparadas con mis lágrimas. Brotaban, cual cascada al viento apoderándose de mi cara.

“¿Qué te pasa?” Me preguntaba mi vecina de escritorio y gran amiga de la vida, y yo, cuál Chilindrina decía: Es que, BUAAHHHH, este, BUAHHHH, tipo, BUAHHHH, dijo, BUAHHHHH que BUAHHHHHH … La situación se volvió tan notoria que me llamó el director del programa para el que yo trabajaba. Yo solo le mostraba el correo y BUAHHHHHHHH. Me pasaban clínex, me consolaban y yo: BUAHHHHH BUAAHHHHH y más BUAHHHHHHH.

Él trataba de tranquilizarme con sus palabras bonitas y comprensivas. Yo respiré, me tranquilicé un poco y caí en cuenta de lo que estaba haciendo, de la ridiculez de mi reacción, de la falta de profesionalismo, algo de razón tenía el personaje. -“Que pena con usted, doctor”- le dije a mi interlocutor. “No sé porque estoy así”. Entonces él, con algo de risita paternal me dijo: “Yo sí se por qué. ¡Estás embarazada!”.


Sensibilidad Extrema Episodio 2

Por: Wonder WoMOM


En mi caso, las hormonas empezaron con una cara sonriente. Los primeros 3 meses fueron gloriosos, lo contrario a muchas mujeres. Fue la etapa de contarle la buena noticia a la familia y a los amigos, la ilusión de lo que estaba por venir, la ansiedad de aprender lo que significaba un embarazo, y por supuesto la felicidad de ver ese frijolito por primera vez en la pantalla blanco y negro escuchando su corazón galopante.

Me estaba sintiendo tan bien que hasta viajamos a Orlando a los parques y ni siquiera tuve que comer los bombones anti-mareo después de tanta voltereta en las atracciones… y para seguir con este mood, al final del primer trimestre viajamos también a Las Vegas de “Baby Moon”.

Pero exactamente al inicio del cuarto mes, sentí la descarga hormonal como una cachetada en la cara. En el avión de regreso a Miami las hormonas empezaron a cambiar mi cara sonriente por una parecida al emoticon verde con cara de guayabo. Tuve que pararme tres veces al baño a vomitar: Estaba mareada, agotada, y aunque pensaba que me sentiría mejor al poner los pies en tierra firme, no fue así.

Al siguiente día, como todos los lunes, M se fue para el trabajo y yo me quedé en casa. Intenté desempacar y organizar algunas cosas pero fue imposible. A estas alturas las hormonas ya cambiaban intermitentemente de cara emoticon verde, a amarillo con cascadas de llanto brotando de los ojos… Y es que definitivamente si hay algo peor que estar enferma, es estar enferma y sola. Yo solo pensaba,  ¿dónde esta mi mamá? ¿quién me va a preparar mi sopita levanta muertos? ¿quién me la va a traer a la cama?

En esas llamó mi esposo a preguntar como seguía y al ver mi desánimo me sugirió inocentemente: “¿por qué no pides una sopita casera a domicilio?”. Antes de que él terminara la frase la hormona camaleonistica ya estaba en emoticon rojo intenso: “¡La sopa casera no se pide a domicilio, la sopa casera se llama casera porque se hace en la casa, y en esta casa no hay nadie que me la pueda hacer!!!! Si no puedo cuidarme ni yo misma, ¿CÓMO VOY A CUIDAR A UN BEBÉ??????”

M estaba aterrado de oírme y la verdad es que ni yo misma me reconocía. Parecía un semáforo con mi cara cambiando de verde a amarilla, después a roja, y empezando nuevamente el mismo ciclo. Nunca me he caracterizado por ser una mujer llorona, y de solo verme, me daban ganas de llorar más. Mi mayor miedo: quedarme así para toda la vida.


Sensibilidad Extrema – Episodio 3

Por: Clasic- In-Mommy



Estar embarazada es tomarse un cocktail de hormonas cada día de diferente sabor, pero muy emborrachador…. Que nos lleva a cometer cosas hasta vergonzosas.

Yo por ejemplo, vendedora innata, un día me desperté con un coktail de hormonas muy fuerte, de esos que te enlagunan, y claro, feliz me fui a trabajar en mis ventas, pero ¡ohh sorpresa!, llegué donde un cliente y tan sólo al verme me dijo que esta vez no compraría nada. ¡BOOMMM estalló la bomba dentro de mi cabeza!

 Cómo a un bebe que le quitan un dulce, comencé a llorar, no podía ni siquiera contenerlo… solo caían y caían lagrimas por mi mejillas. El cliente, un poco confundido y quizás avergonzado por mi reacción, me consolaba abrazándome y diciéndome que tenía la bodega full de mercancía, que lo entendiera, que lo disculpara… fue un momento MUY extraño: allí estábamos, los dos, cliente y vendedora, abrazados,  él prometiéndome que el otro mes me compraba el presupuesto….

Obviamente al salir de esa sala y entrar en mi carro, me calme y pensé, pero no pude ni siquiera descifrar las razón para tan absurda reacción si en ventas recibimos NOs muy a menudos… la culpa la tenía el cocktail de hormonas. 





-      Lo primero es saber que es normal sentirse así durante los 9 meses de gestación. Para todas las mujeres es distinto, pero la mayoría padece de esta locurita transitoria cortesía de las hormonas. Una vez uno es consciente, puede manejarlo mejor. Cada vez que te estés sintiendo muy triste, respira y pregúntate:  ¿Esta situación realmente es así de grave o triste, o son mis hormonas jugándome una mala pasada?  Muchas veces entendemos que es algo físico y eso nos tranquiliza. 

Habla de esto con las personas que te rodean y que están contigo la mayor parte del embarazo. Ya sea papás, esposo, novio, amigos o compañeros de trabajo. Hazles saber que esto puede pasar. De esta manera, cuando estés pasando por un ataque de depresión pre parto (término inventado por Inn- Maternal), ellos lo entenderán y podrán hacerte ver lo que realmente sucede. 

Los hombres tienden a ser  poco comprensivos con este tipo de reacciones tan femenimas. Por eso, es bueno que un experto les hable del tema. Puede ser tu ginecólogo, internet, o aplicaciones como Baby Center. Busca información al respecto  de una fuente que para él represente credibilidad y has que la lea y lo entienda. (¡Ojalá este blog sirva! Jajaja).

Ten presente que estos momentos son oleadas, y como Wonder WoMOM, todas tenemos el súper poder de volver a la cara feliz. El secreto para poder hacerlo es simplemente entender que durante el embarazo “uno no es uno”. Estas bajo los efectos de una sustancia psicoactiva llamada hormonas que te hace ser otra persona irreconocible. Aprovecha esos momentos para valorar cosas bonitas, que te emocionen positivamente. Oír tu música favorita, ver fotos, cocinar. Conéctate con lo que siempre te ha gustado.

 Travel- Inn-Mommy tiene un dogma maravilloso: Si lo vas a hacer, ¡no te quejes! Una vez tomamos la decisión de ser mamás pasan muchas cosas. El cuerpo se llena de celulitis, nos sentimos cansadas o mareadas, y por supuesto, estamos muuuy sensibles. Pero cuando uno vuelve verbo sus pensamientos, los traduce a quejas y cosas negativas, esta energía se potencializa. Así que, tómalo de la mejor manera y gózate hasta estos momentos que no son tan chéveres. Pocas veces en la vida se nos da la licencia para estar pasadas de kilos, mamonas y sensibles.


s. Un trabajo muy  pañis. rolo nte reconocida en Colombia), y me fui a trabajar a una entidad que se llama Propase han sentido m