lunes, 16 de junio de 2014

El sexo después de tener un hijo


Por: Classic-Inn-Mommy
Imagínate esta imagen: duermes poco en las noches porque te levantas a dar pucheca 2 o 3 veces, por supuesto en la mañana estás con las ojeras hasta la nuca. Pasas todo el día entre darle de comer, los gases, la cambiada del pañal… Escasamente logras un buen baño cuando tu bebé se duerme un rato, eso sí, con la puerta entre abierta por si se despierta. A esto súmale las horas de tener a tu hijo en brazos porque no concilia el sueño, por los terribles cólicos, o simplemente porque quiere sentirte –y tú a él-. Finalmente, llega la mejor hora, 8:00 p.m. Le das ese baño tibio y relajante, lo alimentas la última vez del día y acuestas a tu angelito… quedas muerta, oliendo a vomito… llegas a tu cuarto, quieres tirar, s.exo después de tener un hijo pable por no hacer  robado el corazo serre de 2009. Justo para ese momento renunciomiso, pero 7 añí, pero tu cuerpo en la cama pues sabes que serán si mucho 5 horas de sueño antes de que vuelva a llorar. Sin embargo, a penas te acercas a ese anhelado colchón, encuentras, en los ojos de tu esposo una mirada coquetona, insinuándote cariño… puff ¿en serio?? ¿Ahora?? ¿No estás cansado??? ¿No te duele la cabezaaaa?

¡Claro que no! La mayoría de papás asumen su rol de una manera diferente:  van a la oficina a trabajar duro y llegan caída la tarde para la mejor parte (el baño del bebé). Su vida ha cambiado también, pero no entienden por qué, las mamás estamos tan agobiada… y sin embargo muchas veces nos sentimos culpables por no cumplir con la labor de esposa…
El sexo después de tener un hijo definitivamente cambia, queramos o no…. Simplemente porque estamos AGOTADAS, nos sentimos feas, las puchecas son un cañón de leche en momentos menos inesperados y para rematar… la líbido está en su mínima expresión pues mientras estamos lactando, los estrógenos se van al piso y se sube la prolactina, lo que reseca la mucosa de la mujer y previene la ovulación. La mujer está hormonalmente hablando, en una etapa parecida a la menopausia… así que por más esfuerzo que hagamos, simplemente ¡nuestro cuerpo quiere todo menos sexo!
Ya mi hijo tiene 2 amos y medio y la etapa ha sido superada, es por eso que hoy puedo decirle a las recientes mamás: tranquilícense si están pasando por ésta etapa, no son raras ni las peores esposas del mundo, simplemente es un momento donde nuestro cuerpo tiene como prioridad el bebé y así deben  hablarlo con sus esposos: pídanle paciencia,  seguro las entenderá…
En mi caso en particular, cuando tuve a mi bebé  no tenía ninguna amiga cercana que estuviera pasando por lo mismo o que ya hubiera pasado por eso, era totalmente primípara y me daba pena hablar de esto, por eso, entré en crisis… me sentía la peor mujer, pensaba muchas veces que simplemente no era capaz de satisfacer a mi pareja y que un buen día me dejarían por la  primera escoba con falda que se le atravesara en el camino… sin embargo, mi cuerpo se rehusaba a satisfacer mis temores. Poco a poco fui entrando en una depresión muy fuerte y llevando al mismo tiempo a mi matrimonio a un momento muy tenso… Tanto que nos tocó pedir ayuda profesional y entender, ambos, que simplemente nuestra relación de pareja no sería nunca más la de antes, aunque debíamos cambiar muchas cosas en nuestras rutina, había que buscar espacios solos para la pareja…
Así que ánimo que todo vuelve, incluso el deseo sexual. Si estás pasando por un momento difícil por este tema,  ésta confesión que te demostrará, que no eres la única.  



viernes, 13 de junio de 2014

La Rutina



Por: Travel Inn-Mommy




Tratando de contestar a la pregunta “Cómo cambió tu vida desde que tuviste a tu hijo?” me podría demorar horas, por eso me voy a enfocar en un tema en particular: la anticipación.

Desde que una mujer adquiere el rol de madre, inconscientemente debe aprender por ósmosis, por instinto -o como se le dé más fácil- , a anticiparse a las necesidades de su hijo. Tal vez para algunas mamás esto sea “papitas”, pero a mi si me tocó aprender, pararle bolas e inventarme un sistema para que anticiparme a las necesidades de Martín me fluyera… a pesar de que a mi de por si me gusta planear.

Por ejemplo, antes me iba de viaje y echaba en mi maleta lo que me naciera el día antes… ahora, aparte de mi maleta, tengo que organizar la de Martín y así sea corto o largo el viaje, si se me olvida algo importante tal vez no lo pueda conseguir y se me daña el paseo… por eso siempre que nos vamos a dormir a un sitio diferente de la casa, pienso en todas las posibilidades de plan existentes y saco mi lista (que de paso voy puliendo en cada viaje). De esta manera, por muy aburrido que parezca, estoy segura que todo lo que voy a necesitar va en la maleta y que todos vamos a pasar felices.

Si es fin de semana y me quiero quedar haciendo locha con mi esposo por la mañana en la cama, lo hago pero ya se que hay una hora en la que me tengo que parar a “funcionar”, porque a partir de ahí hay un reloj en cuenta regresiva y es que Martín a las 9 am ya pide baño, tetero de jugo y siesta. Por eso la mamá se levanta, se pone el sombrero de chef y le hace el tetero al niño, luego le prepara el baño, le alista la ropa, le quita la pijama, lo baña, lo mete en la cama y le da el tetero para que después se duerma…

Como lo ven,  la vida de un padre no es como era antes y por más descomplicado que se quiera ser,  toca estar preparada para que ninguna situación te coja “con los calzones abajo”.

Lo que más me ha ayudado para poder anticiparme y planear mi día ha sido volverme amiga de la rutina… algo de lo que “los grandes” queremos huir pero que los niños aman. ¡Un niño con rutina es feliz y en cambio la mamá también!

Saber a qué hora se baña, come y duerme, me ha parecido fantástico y llegar ahí ha sido un logro importantísimo en mi nuevo rol de madre porque no es fácil, sobre todo en la parte del sueño. Sin embargo, al darme cuenta que en los momentos de la siesta era cuando yo podía hacer mis cosas o simplemente descansar, cogí la energía y la paciencia necesarias para que Martín entienda que por la mañana y por la tarde se duerme siesta, y no 20 ni 40 minutos sino mínimo 1 hora.

Cuando un niño está enrutinado anticiparse a sus necesidades fluye y es muy fácil. Por ejemplo si vas a salir con tu hijo por el día, ya sabe qué llevar en la pañalera o si el está llorando o chinche, puedes descartar cosas para adivinar qué le pasa y puedes entender con facilidad qué es lo que le molesta.

Si eres  una mamá que está en las mismas que yo, organizando a tu hijo y no lo has logrado del todo, no desfallezcas. No es fácil pero tampoco imposible. Piensa que después, cuando tu bolita de amor tenga una rutina, una de las más beneficiadas, después del niño, serás tú. Sí, la vida cambia después de dar a luz y nunca más será como era antes, pero cambia para bien.


jueves, 5 de junio de 2014

Freda aconseja - Huele a Pataleta



Muchas veces nos preguntamos por qué los niños hacen pataletas, nos  sorprendemos y padecemos cuando son los nuestros los que en pleno centro comercial tratan de que les paremos bolas de manera desesperada. Nos impacientamos si nos preguntan cosas cuando estamos ocupados y nos irritamos cuando golpean a otro o tiran las cosas al piso, y ¡ni hablar si no nos dejan terminar una llamada importantísima!

¿Sabes? La razón de este comportamiento es decir “¡Hey! Acá estoy”. ¿Has pensado que ellos con todas estas acciones están buscando pertenecer, ser parte de algo? 


foto de: http://elrefugiodeloscronopios.blogspot.com/2009/01/pataleta.html

En múltiples situaciones no somos conscientes de que aunque estemos mucho tiempo con nuestros niños en el mismo espacio, no necesariamente estamos compartiendo con ellos.  Sin embargo ellos si se dan cuenta, cuentan con menos distractores como el celular y sus infinitas aplicaciones, las múltiples preocupaciones que nos trae la adultez, el trabajo, los logros y metas que debemos alcanzar, los compromisos sociales y familiares con los que debemos cumplir…   por esa razón, en muchas ocasiones lo que buscan es hacernos entender que necesitan de nuestro tiempo, están aclamando por momentos y experiencias con nosotros, podernos contar algo, ser escuchados, tomados en cuenta, ¡pertenecer!

Cuando vemos comportamientos inapropiados, estamos ante una creencia errada por parte de ellos de que de esta manera lograrán captar nuestra atención y que estaremos para ellos como lo esperan y/o necesitan. Como no somos conscientes de esto, efectivamente lo logran. El resultado de esta primera fase es un enganche de conflicto, gritos, desesperación, impaciencia, cansancio y atención. En ese momento le estamos dando un “go, go, go”, a ese comportamiento. Los niños han logrado su objetivo de una manera muy efectiva: tienen nuestra atención, pero ¿qué hacer para no validar en ellos esta manera tan molesta de hacerlo?




Lo primero que debes tener en cuenta es que tu hijo está buscando pertenencia y significado, recuérdalo cada vez que sientas que vas a explotar por una conducta indeseada. Trata de comprender y actuar teniendo en cuenta lo que él está sintiendo, de esta forma podrás apartarte del juego de poder, atención, venganza o sentimiento de incapacidad que él esté sintiendo y en el que te puedes estar enganchando: eres su guía, su faro, no su par.

Te comparto algunos tips que te pueden ayudar:
Ante una pataleta en público:


-Se puede prevenir si siempre anticipas, le cuentas qué van a hacer y le permites ser parte de esa “responsabilidad”.

-No le grites ni lo señales en público, no lo avergüences. No es necesario que se sienta mal para aprender.

- No te desesperes, ante todo la calma…  si el capitán del barco entra en pánico, ¿quién queda al mando?

Si la pataleta es en casa, después de un largo día de trabajo:

-   Revisa de qué manera has estado ahí para tu hijo, ¿lo has oído sin afán, permitiéndole a él encontrar sus palabras, lo has mirado a sus ojos, has entendido y validado lo que él siente?

-   Escúchalo y luego compártele algo de tu día. Cuéntale el porque de tu xxxx (emoción) para que el sepa que a ti también te pasan cosas.

-       Propónle una manera en la que los dos compartan y puedan estar haciendo lo que a los dos les gusta.

Si la pataleta es eminente:

- No importa dónde empiece el berrinche, no lo juzgues, desde el amor acércate, ponte a su altura y con voz firme y amable a la vez invítalo a expresar lo que está sintiendo, puede ser pintando, si estas en un parque corriendo con intensidad y saltando, o lo puede ayudar a ponerle nombre a ea emoción que lo incomodó.

- Otra posibilidad es de manera muy calmada y en un tono de voz bajo, pídele un abrazo, sostenlo, contenlo hasta que él este listo, sin afane.

-Una vez este calmado, invítalo a compartirte que estaba sintiendo, que le molesto, que lo incomodó y juntos piensen de que manera lo podrían evitar en el futuro.





PD: y si, al final del día busca una manera de exorcizar esos demonios llamados crianza, ¡se vale!

¿Y tú?¿Cómo manejas las pataletas?

miércoles, 4 de junio de 2014

Odio a Sascha Fitness

Por: Inn-Maternal
(Isabel Salazar)



No la tolero más. Cada vez que prendo instagram aparece con  su pelo mono largo, su cara de facciones finas y ese cuerpo tonificado, bronceado, apretado y perfecto de abdominales marcadas, tríceps, glúteos y otras maneras que tienen los que van al gimnasio (ellos dirían al gym) de llamar las partes del cuerpo.

Para completar lo que la hace odiosa, hizo de su culto al cuerpo un jugoso negocio y sus recetas, livianas y deliciosas no sólo están plasmadas en un libro que ya es best seller, sino que en su cuenta @saschafitness se ven deliciosas y fáciles de hacer. Traté de poner maní en la licuadora a ver si me quedaba la cremosa mantequilla de maní. ¡Obvio NO! Como dirían en el Pacifico, ahí está el maní del asunto.

Pero la tapa fue cuando la vi en una entrevista. La muy simpática mujer le contó a la periodista entre risitas que su fijación por la vida sana, la buena alimentación y el ejercicio, se la debe a su hija y a los kilos de más que ganó durante el embarazo. ¿WHAT??????? Se puede haber estado embarazada 9 meses,  subirse varios kilos y hoy en día verse así? ¡Maldita. No hay derecho!

Como si fuera poco, no sólo me bombardean las fotos y los 624 mil seguidores que la felicitan y la admiran, sino que luego tengo que enfrentarme a mi imagen en el espejo. Recordar con nostalgia mi cuerpo a los 20 cuando la genética se soportaba en el colágeno de la juventud y la celulitis parecía un enemigo que atacaba a las “mayorcitas”. Pronto llega ese día en el que te miras y reconoces que el tiempo está empezando a hacer de las suyas y que para las que están en la universidad, tu ya eres una de esas “mayorcitas”. GRRRRRR.


Cuando se entra en ese grupo de mujeres “interesantes”, el sedentarismo, las hamburguesas, los postres y los cocktales pasan su factura: ¿Te quieres comer un waffle de arequipe? Adelante, disfrútalo que mañana se verá reflejado en tu cadera. ¿Un cosmopólitan? Prepárate para perder centímetros de cintura. ¿Hamburgesita? Perfecto, esa se acomoda directamente en el banano. Después de varios años acumulando placeres alimenticios la figura empieza a desdibujarse, y entonces, quedas embarazada.

No es que quiera yo quitarle romanticismo al hecho de esperar. Sin duda los 9 meses de gestación son una experiencia sobre cogedora en todos los aspectos. La primera vez que escuchas el corazón de tu bebé, cuando empiezas a sentir sus pataditas, cada vez que le hablas esperando transmitirle ese amor inmenso que empieza a apoderarse de ti, como lo imaginas cada día, planeas tu vida junto a él y cambian las prioridades…y cómo esta es una danza mágica que se presenta en tu cuerpo, deja sus huellas en él. Es imposible hacer una gran celebración en tu casa sin que al otro día necesite de una extensa jornada de orden y limpieza.

Volver a sentirse cómoda en tu cuerpo una vez has tenido a tu hij@ no es fácil. La piel cambia, ahora se siente áspera mientras cuelga de tu barriga. En mi caso, las caderas y los muslos se ancharon y aún no llegan a su tamaño y sí, la celulitis se apoderó de mi. Tuve suerte porque no me salieron estrías en la panza, pero no pasó lo mismo en mis pronunciados conejos!!!!! Bajé fácilmente los primeros 10 kilos, pero hay 5 que andan amañados y no hay ensaladita ni comida liviana que haya logrado desalojarlos. También, tengo una cicatriz de la cesárea, -aunque  esa no me molesta mucho-, como una sonrisa en la parte baja de mi panza que me recuerda que por ahí salió mi hija a encontrarse con el mundo.

Por superficial que parezca, no ha sido nada fácil encontrarme cara a cara con mi closet y esa ropa que tuve guardada por varios meses y que ya quisiera poderme poner. Cada blue jean es una batalla perdida y a veces me pregunto, ¿será que algún día volveré a ser yo? ¡Como si la identidad la otorgara una talla! Y tal vez la respuesta sea, NO. Ya nunca voy a volver a ser la misma, ahora soy mamá. Cuantas veces tendré que escoger entre un par de zapatos de infarto o el curso de estimulación temprana, con decirles que ahora me preocupo mucho más por las pintas de María Belén que por las mías.



Entonces cuelgo sus fotos en la cuenta de instagram @bebealamoda y mientras lo hago me encuentro con Sascha haciendo galletas con su hija, gira de medios en USA, ejercicios para espalda y bíceps, y me repito: ¡Cuánto odio a Sascha Fitness, me recuerda que tengo que sacar tiempo para mi!

martes, 3 de junio de 2014

Yo te esperaba

A veces la música y las canciones logran decir y expresar lo que sentimos y no sabemos cómo poner en palabras.

Hoy queremos compartir con ustedes una canción de Alejandra Guzmán que hizo tomando como inspiración una carta que le escribió a su hija Frida, cuando la llevaba en su vientre. Esta nueva versión hace parte de su más reciente produción, Primera Fila.

Mamás, saquen sus klinex, afinen su garganta y saquen la fuerza que todas tenemos en las entrañas para cantar a pulmón, Yo te esperaba... 





Yo te esperaba y veía mi cuerpo crecer mientras buscaba el nombre que te dí, en el espejo fue la luna llena y de perfil contigo dentro , jamás fui tan feliz. 

Moría por sentir tus piernecitas frágiles pateando la obscuridad de mi vientre maduro. 
Soñar no cuesta no y con los ojos húmedos te veía tan alto es más en la cima del mundo. 

Yo te esperaba imaginando a ciegas el color de tu mirada y el timbre de tu voz. Muerta de miedo le rogaba al cielo que te deje llegar lejos, mucho más que yo. 

Yo te esperaba y pintaba sobre las paredes de tu cuarto, sueños en color. Restaba sin parar, días al calendario, solo tú me podrías curar el mono de escenario. 
El mundo es como es y no puedo cambiartelo pero siempre te seguiré para darte una mano. 

Yo te esperaba imaginando a ciegas el color de tu mirada y el timbre de tu voz. hoy que te tengo pido al cielo que me deje verte llegar lejos mucho más que yo. 

Yo te esperaba y  el espejo nos miraba mientras, ya te amaba.