lunes, 14 de julio de 2014

Los Gadgets de WonderWoMOM


Por: WonderWoMOM

Hoy quiero hablar de los “gadgets” que han hecho mi vida de WonderWoMOM más fácil. Son productos novedosos que uso con frecuencia y cada vez que mi mamá o mis tías los ven me dicen “eso no existía en nuestra época, definitivamente a ustedes si les toco muy fácil con todo inventado”. Lo cierto es que hoy en día ya hay tanto en el mercado que el riesgo de comprar cosas innecesarias es muy grande…  más si uno es mamá novata. Todo se ve divino, todo parece útil y práctico, ¿pero qué se necesita en realidad?

Hoy les comparto mi top 3 de productos que se convirtieron en “life savers” para mí y que han pasado las pruebas en la práctica con mi hija Julieta, (hoy de cuatro meses).

1.     La lima de uñas Zo-Li Buzz



Cuando nació Julieta ya mi cuñada me había contado la trágica historia de como se le había ido la mano cortándole las uñas a mi sobrina cuando tenía 3 meses, y como, aunque no fue grave, las dos lloraban al tiempo mientras volaban goticas de sangre. La tarea de cortarle las uñas a un bebé es definitivamente más difícil que la cambiada de pañal. Recuerdo que en algún momento llegué a pensar “¿y si no se las corto y le pongo mitones fijos por lo menos hasta los 6 meses para que no se aruñe?” pero obviamente era una de esas estupideces que a uno se le ocurre cuando no tiene ni idea de cómo cuidar un bebé.

Al principio el miedo de cortarle más que la uña a mi Julieta no me dejaba cortarle nada. Siempre atrasaba esa tarea: “ahora no porque esta oscuro el día y no veo bien”, “mejor mañana porque ya se durmió y no quiero despertarla”, hasta que aparecía el aruñetazo en su cara anunciando que hace rato era hora de cortarle las uñas y obviamente el sentimiento de culpa se apoderaba de mi. 

Todo cambió cuando conseguí una lima con motorcito llamada Zo-Li Buzz, que la verdad me ha funcionado muy bien.  Aunque me demoro un poquito más que con el cortauñas o con una tijerita, ¡por lo menos no corro el riesgo de cortarle el dedo!

Con el tiempo descubrí que el mejor momento para limarle las uñas es cuando la estoy amantando. ¡Ella está tan concentrada en lo suyo y relajada que no se da ni cuenta! Así que yo saco la limita y usando mis dos manos le hago un manicure express. Eso si, tengo que confesar que los aruñetazos en la cara no desaparecieron del todo. De vez en cuando aparece uno, lo bueno es que ya no me siento tan culpable…al fin y al cabo como WonderWoMOM que soy le hago sus uñas dos veces por semana con mucho amor y dedicación.

Lo que no me gusta: A medida que van creciendo, las uñas se ponen más gruesitas y aunque tienen una lima adecuada para cada edad (de 0-3 meses, de 3-6 meses, y de 6-12 meses), cada vez se vuelve más demorado (además cada vez Julieta se mueve más). Ya superado el trauma de los dedos mutilados en el ejercicio de cortarle las uñas, estoy optando por usar el cortaúñas y después rematar con la lima, sobretodo para las esquinitas que son asesinas. También me parece que la batería se le acaba muy rápido, porque cuando gira muy lento ya no lima nada, lo bueno es que es una sola pila AA que siempre hay en la casa.

2.    La pijama magnífica



Desde el primer mes de nacida Julieta, me di cuenta que lo que menos le gustaba a mi hija era la cambiada de ropa. Justo en el momento que sentía la ropa acercarse a su cabeza o a sus bracitos, empezaba la alegadera, los brazos rígidos y el llanto que podía incluso traducirse en gritos.  

Yo pensé que era algo característico de Julieta y por eso me decía con propiedad “a Julieta le gusta su baño, pero lo que si no le gusta es que le pongan (o le quiten) ropa”, otra de las estupideces que uno dice cuando no tiene ni idea de bebés, pues después me di cuenta que TODOS los bebes son así, y es entendible… tener estripada la cara mientras le sacan la ropa por la cabeza, o sentir que los brazos espichados para meterlos en los mini huequitos de la ropita de bebé, no debe ser para nada divertido.

Las pijamas de botones para mi son eternas de cerrar y durante los primeros meses, cuando tenía que cambiarle el pañal 3 veces en la oscuridad de la noche y medio dormida, si que las odié. Intenté también con las de cierre, pero tampoco me convencieron porque para cada cambio, tocaba abrirle toda la pijama de cuello a pies, así que el pecho se le enfriaba y empezaba a estornudar. Las batolas con resorte al final tampoco me funcionaron porque meterle la cabeza es la parte que menos le gusta y sentía que le entraba friíto por debajo … Ahh también ensayé con los kimonos pero son conjuntos de pantalón y camisa, entonces igual le tenía que poner un body debajo para que cuando se le subiera la camisa no le diera frio, osea, igual tocaba meterle la cabeza por el hueco otra vez.

¿Qué otra opción me quedaba? Si fuera en la época de nuestras mamás la verdad es que ninguna. Pero en la era de los inventos encontré la mejor opción un día casual en un almacén cerca de mi casa: Las pijamas de Magnificent Baby no tienen cierre, no tiene botones, no tiene resorte abajo, y no son pantalón y camisa…tienen imanes. ¡En 3 segundos la pijama esta lista y cerrada! Para las noches de varias despertadas me pareció perfecta y además puede ir a la lavadora sin problema (que para las WonderWoMOM que vivimos USA es algo que hay que considerar seriamente). Ahora es la pijama favorita de Julieta y de la mamá de Julieta.

Lo que no me gusta: El cuello de la pijama es un poquito abierto, me gustaría que fuera más cerradito para que le abrigara más.

3.    El Canguro



Creo que el canguro, o manos libres (como lo llamo yo) es un elemento que existe desde hace ya varios años. Puede que no les haya tocado a nuestras mamás pero seguro a nuestras primas mayores tuvieron las primeras versiones.

La novedad es que ahora hay diferentes modelos para las diferentes necesidades y de eso me di cuenta cuando en el centro donde tomaba mi curso prenatal había una clase de hora y media que se llamaba “baby wearing” o como seria su traducción literal “ponerse al bebé”. ¿Qué tanto podrían decir para que la clase durara una hora y media? Entonces le pregunté a mi doula y ella me dio una clase express. Existen los wraps, que son las telas largas que uno se envuelve, como el Moby o el K-tan, los slings que son las telas de un solo hombro como los Maya wraps y los carriers que son como un maletín y los Ergo, Boba y Baby Bjorn son los más famosos.

Yo inicialmente compré el sling. Pensé que era lo más practico porque el wrap se veía muy complicado de poner. Pero la verdad no me gustó porque sentía que Julieta no quedaba bien segura y en las mismas instrucciones decía que debía sostenerle la nalguita con una mano…entonces ¿cuál es el punto de usar un manos libres si las manos no quedan libres?

A los pocos días tuve suerte que una amiga me presto su wrap para ensayarlo y me enseñó a ponerme a Julieta. Al principio se me hacía muy difícil meterla en el wrap y ella lloraba porque no sabia que estaba pasando, pero una vez estaba adentro se quedaba feliz. Lo usé mucho los primeros 3 meses. Una vez durmió casi 5 horas, ¿te imaginas  la cantidad de cosas que alcanzas hacer con tus manos libres 5 horas? Para mi ha sido una ayuda muy grande.

Después me pase el “carrier” que es para cuando ya son más grandecitos como de 3 meses y ya sostienen mejor la cabeza. El más comercial es el Baby Bjorn pero el sistema que tiene es muy incomodo para el bebé porque no queda sentado con su nalguita sino como colgado entre las piernas. Julieta no aguantaba mucho tiempo metida ahí así que investigamos y ensayamos el Ergo y el Boba y en mi investigación descubrí que el Boba es más cómodo para mamás de contextura pequeña y el Ergo para mamás de contextura grande. Por lo tanto me fui por el Ergo y soy una mamá grande completamente feliz con él. Por ejemplo a Julieta la meto en el carrier 10 minutos antes de abordar un avión y cuando nos montamos ya está dormida. A veces se despierta en otro país y no se da ni cuenta.

Cualquiera que sea tu elección de canguro lo cierto es que a los bebes les encanta estar apretaditos, en el calor humano de la mamá sintiendo su corazón latir y eso les da mucha seguridad, y por otro lado a uno le encanta saber que tiene algo de tiempo para arreglarse y maquillarse, leer, estar en el computador, ver TV arreglar la cocina, salir a caminar, comer, etc.

Lo que no me gusta: es muy grande y aparatoso para cargar a todas partes. Deberían ser como más pequeños para poder llevarlos fácil en la pañalera

lunes, 7 de julio de 2014

Una Mamá Holística

Por: Birth Yoga Mama

Mi nombre es Jimena y soy la mamá de Olivia, una niña muy pero muy feliz! Me considero una mamá holística porque desde antes de convertirme en madre, comprobé que los tratamientos naturales, bio-energéticos, homeopáticos, ayurvedas y la práctica del Yoga pueden funcionar mucho mejor que la medicina tradicional. Esto lo experimenté al sentirme muy enferma con problemas digestivos serios, visité unos cinco médicos tradicionales para solucionar mis problemas del colon y la gastritis pero todos me decían: "es el estrés", y ninguno me mandó algún tratamiento para combatirlo. Así que, indagando descubrí en el Yoga y la meditación, una medicina completa para cuerpo, mente y espíritu.

Después de un tratamiento bio-energético y un año y medio haciendo Yoga me sentí curada completamente, así que cogí mis maletas y viajé a Londres para hacer un Master in Science of Digital Marketing y con la idea de hacer también un entrenamiento como profesora de Yoga. Fue así como conocí a mi esposo, a las dos semanas de llegar a esta gran ciudad; él también estaba interesado en temas espirituales y de bienestar, así que hicimos click de una!

Al quedar embarazada estuvimos de acuerdo en buscar siempre la opción más natural y decidí que me iba a entrenar para lograr un parto rápido y sin complicaciones, después de haber experimentado los poderes sanadores del cuerpo humano, estaba segura de que mi cuerpo estaba perfectamente diseñado para concebir.

Ustedes dirán: ¿cómo así que entrenarse?, ¿acaso es una maratón?. Pues si los deportistas entrenan tan duro para competir, así mismo podemos prepararnos para el parto y también lograr que la experiencia del embarazo sea maravillosa tanto física como mental y emocionalmente.



A la vez, decidí comenzar con otro entrenamiento: el de profesora de yoga para embarazo y parto, pues mi cuerpo me estaba indicando que somos súper poderosas y quería compartir esto como muchas otras mamás. Asistí a clases con 6 profesoras diferentes para encontrar la que más me gustara y adoptar esa práctica el día del parto. Iba a clase como mujer embarazada pero también a aprender diferentes prácticas y estar conciente de todo lo que estaba pasando en mi cuerpo. Lo encontré fascinante, el yoga me ayudó mucho en todo sentido durante el embarazo y el día del parto fue esencial para lograr tenerlo completamente natural, sin tomarme ni un dolex.

Algunos dirán: "Esta vieja está loca, ¡jajaja! ¿Sin tomarse ni un dolex? ¿Sin epidural?. ¿Ni siquiera utilizó el gas de la risa (óxido nitroso que es utilizado como analgésico)?", como me lo han dicho casi todas mis amigas. Pero así fue. Un parto de 5 horas en las que no grité. ¿Cómo lo hice? Utilicé ejercicios de respiración, posiciones de yoga activas, una bola de pilates, aceite de lavanda, una piscina de partos con agua tibia, técnicas de visualización y auto-hipnosis. Además, fui atendida por una partera maravillosa, en un hospital en donde la práctica de parto gentil y amoroso es común, aunque una de las cosas más importantes fue el apoyo amoroso e incondicional de mi pareja, que en cada contracción estuvo ahí para darme alientos y admirar continuamente la forma en que estaba manejando el parto.

La razón por la que no quise utilizar nada de estas ayudas de la ciencia, es porque todas tienen sus efectos secundarios y prefería que mi bebé llegara a este mundo sin ningún químico en su sistema. Olivia nació en el agua, sin llorar y de la manera en que lo visualicé. Fueron 5 horas de magia, en donde sentí el poder femenino en pleno y fue en ese momento en el que supe que había venido a este mundo no sólo para ser una mama holística, sino también para poder compartirlo con otras madres.

Hice un entrenamiento completo como profesora de Yoga, para fertilidad, embarazo, parto activo, recuperación post natal, mamás con bebés, niños y familias con  Birthlight y Rainbow Kids Yoga en Italia el año pasado. Y desde entonces he estado enseñando y transmitiendo conocimientos en Colombia y en Londres. He ayudado ya a muchas mujeres en su proceso de convertirse en madres. Esto ha sido realmente gratificante. Sigo estudiando a diario, con la fortuna de que en Londres tengo los mejores profesores del mundo, y pienso más adelante; como profesora de Yoga, doula (mujer que acompaña y da soporte durante el parto), consultora de lactancia, entre otras cosas, volver a Colombia a compartir todo esto con muchas mujeres en mi país.


Fue así como me convertí en una mamá holística. Hoy en día hacemos yoga todos en familia y la mayoría de productos que utilizamos son completamente naturales y orgánicos, a veces los compramos hechos, pero también los hacemos. Fabricamos nuestras cremas, jabones y hasta el protector solar. Además, hemos utilizado el método de ‘attachment parenting’ y le di pecho a mi hija por 19 meses, de lo cual me siento muy orgullosa, porque no es fácil, pero es muy gratificante y sé que le di el mejor alimento para crecer saludable y fuerte.
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Espero seguir compartiendo con ustedes mi experiencia y mis consejos cariñosos en esta columna y que los disfruten.
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Jimena @BirthYogaMama 

Libros Recomendados:








viernes, 20 de junio de 2014

Los 3 consejos más valiosos en mi embarazo


Por: Wonder WoMOM

La semana pasada fui a almorzar con una amiga que en su quinto mes de embarazo vino de Colombia a comprar las cosas para su bebé. En medio de su ilusión y temores me pidió que le diera “un buen consejo” teniendo en cuenta que hace algunos meses yo estaba en su misma situación. Como el almuerzo fue largo, a pesar de las interrupciones de mi chiquita de 3 meses pude darle no solo uno sino muchos consejos. Pero camino a casa me quede pensando y recordé los 3 consejos más valiosos que recibí durante mi embarazo y que hoy quiero compartir con ustedes.


1. Disfruta tu embarazo hasta el final.
Todas sabemos que esos 9 meses a veces pueden parecer una eternidad, pero hay que disfrutar cada instante hasta el final. Incluso en la semana 40 cuando sientes que la ansiedad se apodera de tí y las noches se sienten cortas...¡disfruta! Tienes tu bebé solo para tí y creeme que mas adelante te hará falta esa pipa. Valora el tiempo qué aún tienes para tí. Prepárate un buen baño de tina, lee un libro en tu lugar favorito mientras te acaricias tu barriga, ve a relajarte a una clase de yoga, mueve tu energía con una caminata al aire libre, hazte un estudio fotográfico para recordar por siempre este momento que no vuelve o simplemente aprovecha el tiempo a solas con tu pareja, porque después no vas a poder ni sentarte en la silla del copiloto para acariciarle su mano. Por más ganas que tengas de conocer a tu bebé no te anticipes, no te desesperes y no quieras que terminen tan rápido esos maravillosos 9 meses.




2. Escúchate a ti misma.
Cuando estas embarazada es realmente abrumante la cantidad de decisiones que tienes que tomar. Son tantas, que parecen interminables. Empiezas decidiendo a qué medico ir y en dónde  vas tener a tu bebé, pasas por qué cuna y coche comprar y terminas decidiendo si quieres la anestecia epidiural o analgésicos cuando ya estas a pocos segundos de dar a luz...

Todo las personas cercanas a ti va na opinar de cada una de esas decisiones y aunque los comentarios pueden ser bien intencionados a veces nos confunden y nos agobian. Por eso hay que escuchar lo que la gente dice con paciencia, tomar lo que sirva y desechar lo que no vale la pena. Pero lo más importante es cuando estés a solas en tu casa ¡pregúntate a ti misma qué es lo que realmente quieres! Escucha tu voz interna de mamá, porque desde ya tienes ese instinto que sabe que es lo mejor para ti y para tu bebé. Que no te importe lo que piensen los demás, que no te importe lo que hayan hecho tus amigas…toma TU DECISIÓN. 

Este es tu momento, tu eres la protagonista  y cualquier decisión que tomes la gente que te quiere la va a respetar.


3. No sientas miedo de no saber que tipo de mama vas a ser.
Es natural sentir temor, pero no te preocupes porque en la practica encontrarás tu propio estilo y serás la mejor mamá para tu hij@. No existen instrucciones exactas, pero puedes leer y aprender de las mamás que ya pasaron por lo que tu estás pasando, (te recomendamos este blog, jajaja).

En general los libros de maternidad (historias, metodos, filosofias, etc) están divididos en dos: los que dan como prioridad las necesidades del bebé y los que dan igual de importancia a las necesidades de los padres. 

Algunas teorías recurrentes del primer grupo, creen que los primeros 3 meses de vida es el cuarto trimestre del bebe (los tres primeros fueron en la panza) y que hay que hacer todo para que se sienta como si estuviera en el vientre materno. Por ejemplo darle de comer “on demand” es decir cada vez que el bebé quiera, “co slepping” dormir en la misma cama con el bebé para que sienta el calor de la mamá, y “swaddling” envolver a los bebés para que se sientan apretados, por nombrar algunos.  

Por otro lado los que pertencen al segundo grupo creen que si los padres están bien…el bebé estará bien, por eso es el bebé quien debe poco a poco adaptarse  porque él es el nuevo en la familia. Los horarios y rutinas son indispensables para lograr este balance.

Si quieres investigar más y te sientes identificada con el primer grupo te recomiendo “The Baby Book” de William Sears, y si por el contrario te interesa más la segunda teoria entonces “Secrets of the Baby Whisperer” de Tracy Hogg es el adecuado para ti. Lo cierto es que no tienes que decidir a cual perteneces porque pronto tu misma lo sentirás y seguramente hasta combinarás teorías para llegar a tu propio estilo, el mejor  para tu bebé.



Para mí estas palabras en el momento oportuno de mis amigas mamás fueron clave y me siento inmensamente agradecida. Espero sean tan valiosos para ustedes como fueron para mí.

miércoles, 18 de junio de 2014

Homenaje a Juanita


Por: Inn-maternal
(Isabel Salazar)

Mi esposo dice que yo hablo de Juanita todos los días. Y es verdad. Su partida, a mis 15 años,  fue el primer golpe que me dio la vida. Se enfermó y sus pulmones se llenaron de agua, aunque estaba siendo atendida en la mejor clínica de Cali, un buen día su corazón dejó de funcionar. Paradójicamente los doctores dijeron que era porque lo tenía muy grande. En el momento no lo entendí pero hoy me hace todo el sentido: personas como ella, con el corazón inmenso, no pertenecen a este lugar.

El día de su entierro fue tanta gente, que la policía tuvo que escoltar el carro fúnebre que la llevaba. De su barrio, Petecuy llegaron cinco buses llenos de gente que la adoraba. Su comadre María organizó otra gran caravana, y de La Flora -nuestro barrio-, aparecieron cientos de personas. Mientras llevábamos sus cenizas al osario, un grupo musical  cantaba “Ay Joselito no llores, por esa morena hermosa”.


Juanita fue siempre la alegría del hogar. Empezó a trabajar con mi abuela cuando mi mamá y mis tíos eran unos niños, pero la despidieron porque se agarró con la de la cocina, -como dice mi abuela Tulia-. Cuentan que las encontraron casi a los golpes por motivos que aún desconocemos y que el duelo por su ausencia, duró meses. Cuando mi mamá se casó, estaba buscando una buena mujer que la acompañara y la ayudara en las labores domésticas, entonces Albita, que trabajaba para los Gómez, (una familia amiga), le habló de Juanita. Habían pasado varios años, pero esa mujer era inolvidable. La contrataron de inmediato y nunca más la dejaron ir.

Cuando yo nací ya Juanita llevaba unos buenos años cuidando de todos. Para mí ella siempre estuvo ahí, como mi papá, mi mamá y mi hermana. La recuerdo con una sonrisa amplia y una estampa parecida a la de Blanquita, la de los blanqueadores pero con la alegría y extravagancia de la Guarachera de América, Celia Cruz.  

Juani siempre estaba cantando locuras, “corazón de piedra, corazón.. corazón de piedra”, hablando con un timbre particular, cocinando mangares deliciosos con su sazón del Pacífico.  Me encantaba acompañarla a mercar, era una fiesta diaria porque todo el mundo la quería. En cada esquina alguien la saludaba, los vecinos le hablaban sobre todo tipo de temas de la cuadra, la que vendía chontaduros en la calle le tenía de regalo un par, el vigilante le contaba chistes, las cajeras de ROHERMA (como se llamaba el mercado del barrio), le tenían historias y ella se reía, pronunciando la frase “me muero de la R” si era divertido, o vociferando una expresión parecida a “gua-te-te” cuando era algo feo o que le causaba desagrado. Cuando se murió mi casa se sentía tan callada y vacía, que lo único que se nos ocurrió fue conseguir un loro para que hiciera algo de bulla pues el silencio nos recordaba que no sabíamos vivir sin ella.

Mi negra fue analfabeta casi toda su vida. Ya de grande aprendió a leer y a escribir, pero lo hacía muy mal. Cada vez que anotaba una razón para mis papás tocaba decifrar un jeroglífico. Un día me pidió que le enseñara lo que iba aprendiendo en el colegio. Hacíamos las planas juntas y aunque yo aprendí a escribir, a ella le seguía costando mucho trabajo. La J se le dificultaba cantidades y eso la enfurecía que porque era la letra con la que empezaba su nombre, decía, que se le parecía mucho a la B. Creo que las confundía porque esa era la letra con la que empezaba su apellido, Banguera.



Todas las noches ponía a hervir una ollita de aluminio con un agua con cebollas y una peineta para hacerse, quien sabe cómo,  una especie de peluca  con extensiones de pelo. En su cuarto tenía una máquina de coser con la que hacía de todo: cubrelechos de retazos, cojines, delantales, individuales, y cuando en los noventa estaban en furor las bambas de pelo, nos hizo miles para que Marce y yo las vendiéramos en el colegio… presiento que la quebramos, pero no le importó; mi hermana y yo fuimos los amores de su vida. Nos perdonó y alcahueteó todo. Se despertó todos los días a las 4 a.m para arreglarse, tenernos listo el desayuno, hacernos peinados y despacharnos en la ruta escolar. 

Hay muchas cosas de la vida de Juanita que nunca supe. Cuando la tuve conmigo no se las pregunté y es algo que me pesa todavía. No sé por qué, ni cómo, ni cuándo, llegó de Guapi a Cali. Creo que ser empleada doméstica fue su única opción. Presiento que trabajó haciéndole aseo a otras familias desde que era una niña. No sé si la quisieron tanto como nosotros, no sé si la maltrataron, no sé si fue víctima del racismo. Nunca se quejó, la única vez que la oí refiriéndose a su raza fue una vez que en el noticiero dieron una noticia del Tino Asprilla: “Cambambero ese, nos hace quedar como un zapato a nosotros los negros con su desjuicieeee”-  refunfuñó con su voz chillona.

Juanita no se casó y no sé si tuvo novios, jamás nos habló de hombres. Tampoco mencionó a su papá o a su mamá, ni a ningún hermano… Ya grande le aparecieron unas sobrinas a las que quiso mucho y nadie supo si eran hijas de un hermano, de un primo, o simplemente de un conocido, pero a ellas les heredó su casa, que fue su mayor orgullo en la vida.

Mi papá le ayudó a conseguir un lote de interés social y ahí construyó “su casita” como siempre la llamó. La hizo de a poquitos, con mucho amor y sacrificio, ladrillo por ladrillo. Como la vida premia a las personas buenas, se ganó una cédula de capitalización de las que vende mi tía Maris y con eso le hizo plancha a la casa para un segundo piso. La conocimos sólo después de su muerte cuando los vecinos le hicieron una misa. Mi mamá es artista y diseñadora de interiores, por lo que nuestra casa vive en constante redecoración y nos conmovió mucho cuando llegamos al Petecuy para encontrar que ella había copiado a su manera la decoración: La sala tenía los mismos colores, la misma cenefa, (solo que esta un poco torcida), y se había dado mañas para utilizar con gracia los pedazos que habían quedado del papel de colgadura.

La Juani murió de sesenta y tantos. Nunca supimos cuantos, ni ella lo sabía, la cédula la sacó de grande y creo que inventó la fecha de su cumpleaños. Una persona tan sola como ella, nunca  manifestó sentimientos de rencor, miedo, síndrome de abandono. Todo lo contrario, nos quiso con total entrega y a cambio de nada.

Fue mi nana, mi segunda mamá, mi protectora, mi cómplice, mi amiga, la más leal de las “muchachas del servicio” y por eso la tengo siempre presente.  En el momento mismo en el que sentí a mi hija en mi vientre, le recé a Juanita para que la protegiera y no hay día que no me encomiende a ella, ¡aún desde la muerte la pongo a trabajar! Me encantaría que hubiera conocido a mi bebé y tal vez por eso ahora la extraño mucho más… Espero, que en su memoria, María Belén aprenda a sentir amor por las diferencias, que sea respetuosa con todas las razas, que no juzgue a nadie por sus inclinaciones sexuales, dogmas políticos,  creencias religiosas o prácticas espirituales.   Desde el cielo, Juanita nos sigue enseñando, y desde ahí, a donde le rezo diariamente, sabe que tiene la tarea, de ser nuestro ángel de la guarda.